PREMIO NOBEL DEL AMOR

Todos los años asistimos al clásico, ritual y ceremonioso acto de entrega de los Premios Nobel, con el reconocimiento a las personas, entidades e instituciones por su labor ya sea en el ámbito de la física, la medicina, la literatura,…. y de la llamada Paz.

Me resulta fascinante que se reconozca el trabajo callado de muchas personas, porque ahí se encuentra el verdadero significado de la inteligencia y bondad del ser humano, pero sinceramente cuanto me gustaría que alguien, en algún momento de la vida, propusiera crear un nuevo premio, el PREMIO NOBEL DEL AMOR.

No quieres que diga tu nombre, y respeto tu voluntad, pero tengo que gritar al mundo que para mí, tienes el PREMIO NOBEL DEL AMOR. Te conozco desde hace años, y desde el silencio, desde tu personaje secundario en este escenario de la vida, vienes demostrando que te sobra amor y que no existe en tu vida otra palabra. Siempre un gesto en el momento oportuno, una llamada a tiempo, un mensaje al móvil de forma inesperada, una visita en el momento adecuado; siempre estás ahí, antes de que nadie te lo pida, y siempre estás ahí para aquellos que te lo piden. Para ti, las palabras amor a los demás, es tu principio de vida. Nadie sabe lo que estás entregando a este mundo, a las personas que estás ayudando, y tu amor por los demás no es sino reflejo de que eres verdaderamente amor. Indudablemente entregas a los demás lo que eres, lo que tienes.

Por eso, no quiero que se te olvide que este año, cuando llegue la ceremonia de los Premios Nobel, piensa que entre el resto de los galardonados hay un sillón para ti, que el PREMIO NOBEL DEL AMOR lleva tu nombre.

  

LA AMNESIA LEGISLATIVA

Van a pagar!, las entidades locales van a pagar sus deudas «históricas» con las pequeñas y medianas empresas. Con la reciente aprobación de la norma que regula el procedimiento a seguir por los ayuntamientos y otras entidades locales para pagar sus deudas anteriores al año 2012, se pretenden varios objetivos, y entre ellos la loable finalidad de que los pequeños empresarios obtengan liquidez y vean satisfechos sus créditos.
Lejos de hacer consideraciones acerca de si es acertada o no la medida, de si después de esperar varios años para que la Administración local pague sus deudas, «premiando» a que se le haga una quita en la deuda, a que se renuncie a los intereses devengados y a las costas judiciales que ha tenido que soportar el legítimo acreedor, repito lejos de hacer consideraciones de acierto o no, lo que llama la atención es la incongruencia que se produce en nuestro ordenamiento jurídico y la aparente amnesia de nuestro legislador a la hora de aprobar las normas y el mensaje de fondo que parece transmitirse.
Hace unos años se introdujo en nuestro ordenamiento jurídico, una norma de especial importancia para las relaciones económicas entre empresas y entre empresas y la Administración, bajo el título simplificado de ley de lucha contra la morosidad, y en la que se establecían unos plazos para efectuar los pagos y las consecuencias por la mora en el incumplimiento de esos plazos. Esta norma fue modificada no hace demasido tiempo, estableciendo un período transitorio de implantación de unos plazos máximos en los que se debe cumplir los pagos por la Administración. Sin embargo, la aprobación de este plan lo que ha venido a poner de manifiesto es el reconocimiento de que la es la Administración la que no cumple con lo establecido en la ley de lucha contra la morosidad, que no es una norma realmente eficaz, al menos frente a ella. Esperemos que de ahora en adelante, se cumplan los plazos establecidos y no volvamos a repertir esta situación. 
Pero como decía, ¿qué mensaje se pretende realmente transmitir? ¿Qué la Administración no cumple con las normas que se aprueban y que están vigentes? ¿Qué si después de no cumplir con su obligación de pago, te pagará antes si encimas renuncias a cobrar parte del precio que se pactó? Al final, parece existir un mensaje de fondo preocupante, la Administración se convierte en un castillo inexpugnable que no puede ser vencido, que «incumple» con lo establecido en nuestro ordenamiento jurídico y por este motivo está dando argumentos a aquellos que se plantean acerca de qué legitimidad tiene la Administración para exigir el cumplimiento de las normas.  
Para no llegar a ese extremo, vamos a pensar y confiar de que somos protagonistas y testigos de todos los cambios que se están produciendo, y que en nuestras manos está hacer las cosas de otra manera. 

EXTRAÑA SEGURIDAD JURÍDICA

Los profesionales del Derecho y de la Economía tenemos que estar enormemente agradecidos a nuestros legisladores y gobernantes por su incesante labor en la aprobación de leyes, decretos, reglamentos,… Este volcán normativo quiere ser generador de confianza y parece estar amparando el principio de seguridad jurídica de la ciudadanía, pero lejos de esta pretensión tan honorable, quizás nos estemos alejando realmente de alcanzar y respetar ese principio de seguridad jurídica que establece el art. 9 de nuestra Constitución.

El Tribunal Constitucional dice que el principio de seguridad jurídica «protege la confianza de los ciudadanos que ajustan su conducta económica a la legislación vigente frente a cambios normativos que no sean razonablemente previsibles…». Esta afirmación exquisita en su redacción, creo que toma un gran valor en estos momentos, porque estamos presenciando unos cambios normativos que no creo que alcancen la calificación de razonablemente previsibles. Nos estamos encontrando en muchas ocasiones que las decisiones que vamos a adoptar, ya sean en el ámbito doméstico como empresarial, que se han adoptado ajustándose al marco normativo vigente y con unas consecuencias económicas y sociales, que se han previsto, pueden ser alteradas de forma repentina por un cambio legislativo no previsible.
Sin duda alguna, el principio de seguridad jurídica parece no ser verdaderamente respetado, y las consecuencias de un escenario de este tipo, es que los agentes económicos deciden no tomar decisiones, y la ciudadanía en general se encuentra inmersa en una situación de confusión, se produce una cierta sensación de miedo.

¿Es casual todo lo que está pasando? ¿Se está vulnerando la Constitución Española?