LA FRASE INACABADA

Huyo de esa frase como la propia frase huye de sí misma. Tres palabras. Un enunciado de sólo tres palabras. Tres palabras que temo pronunciar. Tres palabras que dentro de unos días, de unas horas o no sé el tiempo que transcurrirá, algunos pronunciarán y otros, otros callarán, pero antes las habrán pronunciado en voz baja.

Una frase hecha. Demasiado hecha sin hacer. Una oración con una estructura gramatical rota. Una expresión acuñada para dar significado a lo que no lo tiene.

Cualquier reflexión queda vacía en estos momento. Cualquier pensamiento se contradice, porque las palabras van por un lado y las emociones por otro bien distinto. Qué podemos decir. Lo que ha sucedido en esta historia que todavía no ha acabado nos deja sin palabras. Hago un ruego: que nadie pronucie aún esas tres palabras.

Si a estas alturas alguien lo ha dicho, lleva razón: la vida sigue. Pero dónde hemos olvidado el predicado.