Sobre mí

FOTO PERFILHablar de uno mismo puede convertirse en un deporte de riesgo. Se corre el peligro de caer en un abismo de etiquetas, donde resulta complicado distinguir los porcentajes de esa composición de la personalidad que uno guarda, pero que no disfraza.

El ejercicio de la abogacía marca una gran parte de mi vida. No resulta extraño que mi visión del mundo esté influenciada por esta profesión, pero aquí, y lejos de una toga que en muchas ocasiones le duele ver lo que sucede a su alrededor, la vida profesional se aparta a un lado cuando de escribir y contar historias se trata; cuando de construir versos y estrofas se refiere; o cuando a través de un objetivo, y sin ningún conocimiento sobre la luz, el encuadre ni la imagen (pido disculpas por ello), intento capturar un instante y mostrar una parte de mi mundo, con la única intención de transmitir algo más que un momento detenido en el tiempo.

En este blog encontrarás a un Juan Antonio que tiene serias dificultades para etiquetarse como escritor, porque considera que dicha palabra, por grande o pequeña que sea, va más allá de escribir y publicar un libro (incluso dos o más). En estas palabras observo el miedo que este escritor (lo digo con la boca pequeña) esconde cuando llega ese momento en el que se enfrenta a su propia soledad y se sitúa ante el filo de un acantilado en el que se convierte una hoja en blanco. Sin embargo, nos dedicaremos a vivir el presente, lo único que tenemos como muchos proclaman, y dejaremos que el futuro, ese que está en manos de esa parte del destino que no controlamos, termine colocando en su lugar a este Juan Antonio, que aquí, unas veces ha hablado en primera persona, y cuando lo ha hecho en tercera persona, ha sido sin ánimo de protagonismo ni de vanidad.

Para terminar y no extenderme más, me presento de la única manera que sé: regresando a mis orígenes, a Tarayuela. Porque Tarayuela es mi propia existencia, mi desarrollo como persona y escritor. En Tarayuela dejé de gatear, de andar de rodillas, y lo digo en el sentido más literal, para comenzar a dar mis primeros pasos, torpes como no, pero entre las sonrisas de los dos seres que me dieron la vida y me ayudaron, a partir de entonces, a saber caerme, y después levantarme. Qué puedo decir más. En este soliloquio en el que me encuentro, me repito una y otra vez que Tarayuela tiene mucho de simbología, de esa metáfora que se esconde entre palabras e imágenes, pero guarda también una realidad: mis raíces comenzaron a crecer en aquellos momentos de mi vida. 

15 respuestas a «Sobre mí»

  1. Como de costumbre tus relatos no me dejan indiferentes y este no iba hacer menos…éste más que ninguno lleva tu nombre y esencia. Tú, amigo fiel de la justucia, amante de la buena cocina y las letras, tu don, hilvanarlas encerrando a mi alma en ellas.

  2. Juan Antonio, me encanta lo que decìs acerca de vos, transmitìs grandes sentimientos por todo, por la vida misma. Mi madre es escritora de cuentos y tiene una novela muy linda que se llama Tan cerca ayer. Que importa por quien llegamos a la cibernètica, eran los libros!! el amor por la lectura!!

  3. Juan Antonio, he dado contigo y ya te sigo. Me parece un espacio muy interesante el que has creado… y valiente por la parte que te toca 😉 (hacer lo que realmente le guste a uno con plena tranquilidad, convencimiento y seguridad, es sin duda, uno de los primeros pasos para «ser»). Me alegra que tus ganas de escribir hayan salido de su escondite 🙂

    Un abrazo
    Bàrbara

    1. Hola Bárbara!! Gracias por seguirme. También he comenzado a seguirte y a leerte. La aventura de las palabras es una de las mas apasionantes, porque te hacen viajar, y hacen que los demás hagan su propio viaje. Escribir es una pasión, y como pasión que es, hay que disfrutarla al máximo.
      Gracias de todo corazón!! Y bienvenida

      Un abrazo muy grande

      Juan Antonio

  4. Juan Antonio… No sé todavía si con tu mensaje (que todavía no he analizado con quietud) estás consiguiendo que, con un lápiz en la mano, de nuevo me siente ante la página en blanco que vuelve a ser mi vida… Espero, a partir de este empujón que he recibido de ti, saber continuar por este camino que siempre ha sido apasionante… Gracias

    1. No tienes que dar las gracias. A pesar de que el camino esté lleno de obstáculos, nada tiene que impedir continuar porque alguien como tú, que tiene esa especial sensibilidad y modo de captar y transmitir sensaciones, debe seguir por esta senda. de la escritura. Así que gracias a ti.

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