TAMBIÉN EXPLOTO

No soy ninguna estrella de redes sociales ni me hago videos virales, pero a pesar de la calma y la serenidad que intento transmitir a los que me rodean, también llega el momento de explotar y hasta de usar vocablos que, aunque malsonantes, vienen bien de vez en cuando utilizar porque es necesario desahogar hasta el lenguaje.
Estoy hasta la misma polla de todos esos que salen a la calle olvidando la situación en la que nos encontramos. Todos esos hijos de puta que están ayudando a que esta situación se retrase en encontrar una solución. A todos esos mal nacidos (esto será lo más suave que les digo) que parecen no darse cuenta de que estamos viviendo momentos que son de una extrema gravedad.
Y sí, estoy hasta los cojones de ver que hay gente que sale a la calle sin la más mínima precaución, caminando en pareja como si no pasara nada. Ayer no pude consolar las lágrimas de mi pareja, no pude acariciarle el rostro al verla llorar, ayer solo pude hablarle con la distancia que hasta dentro de mi casa mantenemos, porque ambos sabemos que tenemos personas cerca que forman parte de ese grupo de riesgo, de ese riesgo en el que yo mismo me encuentro por mi salud.
Y no hablo aún de las consecuencias económicas que todo esto tendrá, porque mi empresa también se verá afectada por esta situación y en la que todo mi equipo está trabajando en este momento para dar la máxima normalidad y a los que debo agradecer el esfuerzo que están realizando.
Pero sí, estoy hasta la mismísima polla de todos esos cabrones que van por la calle como si no fuera con ellos la cosa, a muchos que van de guay por la vida y que deberían esconderse en sus casas porque son unos sinvergüenzas.
En fin, creo que también llega el momento de que uno explote, porque tengo a mi alrededor a gente a la que quiero y que sé que su vida en estos momentos solo depende, tal vez, por un hilo de suerte.