Déjame imaginar….

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Después de todos estos años y de una larga espera, parece que por fin llegó el momento,… hoy me convierto en un adulto. Todo presagia un cumpleaños diferente y desde bien temprano la casa se ha llenado de voces, risas y del llanto de la pequeña María, que como siempre, cuando oye mi voz, se va a un rincón de la sala de estar para soltar sus lágrimas. El día no es diferente al resto, es otro sábado más, pero todos se han empeñado en celebrarlo cuando saben perfectamente que no soy persona de celebraciones.

En el ambiente se respira un aire de cierto nerviosismo, con un incesante ir y venir por los pasillos de la casa. Raquel me regala esa mirada de lado y risueña que tiene y que sabe que me cautiva; ella es un ejemplo de fortaleza, pese a que sus ojos reflejen el dolor vivido no pierde su compostura ante las situaciones. De repente….Carlos se me acerca por detrás y al tomarme por los hombros siento la firmeza de sus manos; su sonrisa de anuncio y sus ojos son la expresión de la vida que hay detrás de su cuerpo menudo. Y al final del pasillo, aquella voz, la voz que calma todos mis momentos, la voz que siempre ha estado a mi lado. Marieta, la mujer de los besos y de los abrazos.

Reunidos todos en la mesa del comedor, abierta como en las grandes ocasiones, y repleta de platos como si fuera a comer un regimiento de aviación, María se ha sentado a mi lado. Con gesto serio me ha tomado la mano por debajo de la mesa y me ha entregado un sobre cerrado envuelto en papel de regalo. En voz baja me ha dicho _ Felicidades abuelo, este es mi regalo_. Al abrir aquel sobre…. una hoja en blanco y en su encabezamiento aparece escrito a mano _DÉJAME IMAGINAR….._.

DÉJAME IMAGINAR…., ese era el comienzo de los cuentos que cada noche contaba a mis hijos, a los que hoy tengo a mi lado.

Hoy he cumplido sesenta y cinco años y mi nieta me ha dado el mejor regalo que he recibido, una hoja en blanco para que siga escribiendo cuentos, para que siga imaginando y narrando mis historias de esa otra realidad que cada día me acompaña. He recibido el mejor presente que podía recibir, ese que me hace recordar que a mi edad no debo perder la inocencia de un niño, y que me hará recordar todos los días que dentro de ese adulto, aún vive mi niñez.

DÉJAME IMAGINAR….

El abrazo de dos aguas

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Quise regresar a ti para ver las entrañas de tu nacimiento, al inocente vientre de tu vida, saborear la frescura de cada momento a tu lado, el sonido de tu voz susurrante y la ternura de un comienzo lleno de fuerza. Aquella mañana, cuando los rayos de sol buscaban la libertad entre las nubes y acariciaban las ramas de los árboles que te rodeaban, me senté junto a ti y te observé brotando de entre las piedras. Necesitaba que volvieras a enseñarme que en el nacimiento de tu camino se encuentra la verdadera pureza del recorrido de esta vida. Aquellas montañas te daban refugio y te protegían de los ladrones de sueños, de aquellos que cada noche se acercaban a ti para llevarse parte de tu ser; cumbres que te daban la fuerza necesaria para iniciar este viaje, para empujarte a recorrer el camino que se abría delante de tu esperanza.

Me hablaste en voz baja y me pediste que te acompañara, que recorriera contigo tu lecho, que sorteáramos juntos cada curva y pendiente, cogidos de la mano, unidos por un deseo común de vivir esta experiencia de otra manera. Ya casi no lo recordaba, mi mente había querido olvidar aquel primer tramo de nuestro recorrido, de aquellos momentos del pasado que vivimos con tanta rapidez, con una inusitada fuerza, que erosionó parte de nuestros cuerpos, pero que pulieron nuestros corazones. En este nuevo viaje, en el curso alto de tu cauce, el recuerdo del pasado nos parece lejano, pero descubro que es en ese momento donde nos encontramos con la verdadera fuerza de nuestra vida, el que nos ha enseñado a ser tal y como somos. Hoy ya no olvido esa parte de nuestro trayecto y hoy ese recuerdo se me hace cada vez más intenso.

El descenso por tu cauce fue continuo y apenas nos detuvimos en varios remansos que nos encontramos, donde nos miramos, reímos y dejamos caer algunas lágrimas. En el curso medio de tu lecho, poco a poco comprobamos como el terreno se hizo algo más liviano y sereno, menos pronunciado, y no resultó fácil sortear aquellos obstáculos que se nos presentó, que aprendimos a afrontarlos y a enfrentarnos a ellos. Cuantos meandros descubrimos y tuvimos que recorrer juntos, cuanto vértigo entre aquellas curvas, momentos a veces llenos de ansiedad y angustia que parecieron interminables, e instantes otras veces repletos de una emoción añorada.

Bajando entre aquellas corrientes a veces inapreciables, de repente un cierto remanso de paz pareció haber llegado a nuestro viaje y ante aquella aparente calma, en el cauce bajo de tu cuerpo, nos tomamos de las manos con más fuerza aún. Al mirarte, vi como tus ojos se enturbiaron, parecieron haber cambiado incluso de color, habían perdido el brillo y la transparencia del comienzo, y sin embargo en tu fondo había una gran fuerza interior, se te veía lleno de vida. Una vez me dijeron que en aquel momento se acercaba el final, que allí terminaba todo,…pero me negué a admitirlo, en aquel lugar no podía acabar el trayecto, aquel lugar era la puerta de entrada a otro viaje, de un nuevo camino por recorrer.

El viaje por un río es el viaje por la vida y ¡¡no!!… no creo que el río muera en el mar. El agua dulce del río se abraza al agua salada del mar y … no hay muerte, hay vida. Una vida más intensa, llena de nuevos contrastes y cuyos sedimentos no son el final, son el principio de un nuevo trayecto, de un mundo lleno de riqueza, de una nueva esperanza, con sus miedos e ilusiones, con sus lágrimas y sus sonrisas,….es el abrazo de dos aguas que alimentan la vida.

¡¡Todo llega!!

Eres como el agua de las montañas,
cuyo viaje tiene que recorrer
lechos agrietados,
de piedras, meandros y pendientes.
Sueños rotos,
sueños vivos y esperanzas
para llegar a un final.

Caminos vertiginosos,
salto de obstáculos,
aguas bravas y calmadas
para llegar a su destino
en un remanso de paz.

Aguas que recorren cauces
que a veces no alcanzan el mar,
quedando el alma aprehendida
en el camino recorrido,
el que contiene la vida
y ahí….
ahí encuentra su final.

Operación Pokemon: ¿una vulneración al derecho de propiedad intelectual e industrial?

Hace unas fechas saltó a la opinión pública una nueva operación policial contra la corrupción y el tráfico de influencias en dos ayuntamientos gallegos, regidos ambos por representantes de las dos formaciones políticas más importantes de este país. A estas alturas, los ciudadanos de a pie parece que no nos sorprendemos con este tipo de noticias y prácticamente nos limitamos a decir que es otro caso más y que todos los políticos son iguales.

La Operación Pokemon, como se la ha venido a llamar, puede ser otra operación policial más, pero si nos detenemos en ella no es realmente por el fondo del asunto en sí, que no deja de ser relevante e importante, sino por la denominación que se la ha venido a dar a la misma. Esta reflexión jurídica va encaminada a poner de manifiesto que la utilización de la denominación Pokemon en el ámbito de una operación policial, puede resultar infractora del derecho de la propiedad intelectual e industrial que ampara dicho nombre, al vincularse de esta forma dicha denominación con la supuesta comisión de una serie de actos delictivos, y por lo tanto por la posibilidad de que ello pudiera derivar en posibles perjuicios económicos al titular de la misma. No vamos a realizar un análisis profundo sobre la cuestión porque ello nos llevaría a una extensión que aquí no corresponde, pero sí vamos a dar un apunte que nos puede ayudar a ver como es posible que el uso de dicha denominación sin la debida autorización de su propietario resulta indebida y contraria a derecho.

En primer lugar, tenemos que partir de la premisa de que las denominaciones que se otorgan a la persecución de actos delictivos tienen un componente peyorativo de fondo, en tanto que dicha denominación viene a identificarse rápidamente con los hechos que se persiguen (delitos sobre la salud pública, económicos….).

En segundo lugar, la utilización de la denominación Pokemon, cuya marca se encuentra debidamente registrada amparando el contenido de la misma, puede verse afectada por el menoscabo que puede producirse tanto en su imagen como en su reputación, por la utilización indebida de la misma utilizándola como nombre de una operación policial contra supuestos actos delictivos. A este respecto, el derecho moral como contenido que forma parte del derecho de propiedad intelectual puede verse afectado en el supuesto en el que nos encontramos. De esta forma, el art. 14.4 de la Ley de Propiedad Intelectual viene a señalar que se debe exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo de su reputación. Como decimos, tanto la reputación como la propia imagen de la marca pueden verse desacreditadas, ya que se identifica rápidamente el nombre o marca protegido (Pokemon), con las actuaciones policiales y judiciales encaminadas a averiguar la posible comisión de unos delitos, que merecen no ya sólo la reprobación social, sino la sanción por nuestro Código Penal.

Dicho menoscabo o desprestigio se puede producir desde el mismo momento en el que a nivel a popular o de calle, se identifique el producto protegido con la operación policial en cuestión y más exactamente cuando para la adquisición de algunos de los productos de marketing de la marca Pokemon se realice una referencia a dicha operación policial. Sin duda alguna la posibilidad de que se pueda producir dicha identificación, puede producir una serie de perjuicios económicos para el titular de la marca, en tanto que puede verse afectadas las ventas de los productos relacionados con la misma.

Sin duda alguna puede pensarse que podríamos estar llevando a un extremo este planteamiento, pero no podemos olvidar que deben ser las autoridades públicas las que están obligadas en todo caso a extremar los actos y medidas tendentes a garantizar los derechos reconocidos en nuestras leyes, y no podemos descartar en estos tiempos, en los que la difusión y comunicación pública de las noticias es tan importante, que la utilización indebida de un nombre, marca o producto en determinados ámbitos puedan producir una serie de daños y perjuicios a un nombre, marca, producto o bien, y cuyos derechos y contenido se encuentra debidamente protegido.