Silencios en el tiempo

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Tu voz fue callada
en la fría noche de un invierno
escuchando el silencio
en tu mirada inocente al nacer.
¡Maldigo tu condena!,
hacerte preso sin juicio
de un mundo sin sonidos,
desterrado desde el amanecer.

Nuestra voz…
marchó,
en compañía de tu silencio alejados de este mundo
para compartir una condena sin razón.
Y entre lágrimas surcaron sueños rotos
en busca de un horizonte de luz.

Silencio compañero
de un tiempo caminante,
que apartó un sueño a la vereda
de sonidos que no hallaron un cauce.
Letras esclavas entre rejas
de hilos desaparecidos,
de labios callados
tus palabras se abrazan
a manos parlantes.

En tu silencio
nos enseñaste a hablar,
de tus manos amanece una luz
convertida en esperanza.
Palabras calladas que tienen sonido,
sentimientos lleno de emoción.
Hoy tu silencio
navega entre melodías
de unas manos llenas de amor.

La caja

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_A este paso te vas a quedar sin sitio.

_ No me mires así, no me digas que sólo acudo a ti por la noche, que únicamente hablo contigo cuando la oscuridad se acerca a nuestro lado.

Éstas fueron las últimas palabras que le dije.

Hoy he tomado consciencia de mi problema, porque creo que lo es,…. o igual no,…. ya no lo sé.

Durante estos años he ido acumulando las fotografías de los veranos en la playa, de aquellas Navidades pasadas en la sierra, de las fiestas de San Juan en el pueblo, de cada viaje, y de aquellas que un día fueron el amor para toda la vida.

En el fondo coloqué las cartas sin matasellos. Sobres cerrados que jamás viajaron, con aquellas palabras que quise dejarlas en el olvido y que no te puedo negar, a veces he querido volverlas a traer a este presente, liberándolas de tu prisión. En ellas se escondían los sueños y deseos de cada instante. Hoy,…observo como ha cambiado mi letra, como los trazos se han convertido en líneas incomprensibles, llenos de dudas, pero de una aparente seguridad. Trazos gruesos y rápidos, obsesionados por un veloz caminar.

Aquel crucifijo de plata, aquella pulsera de cuero deteriorado, aquellos anillos que fui colocando uno junto al otro, han perdido un orden que no recuerdo cuando abandoné. Las lágrimas y las sonrisas se mezclan en tu interior, se abrazan cómplices, y apenas ven cada noche la libertad bajo la tenue luz de la lámpara.

Hoy he tomado consciencia de haberme convertido en un acumulador de recuerdos, de momentos del pasado que no volverán, de historias algunas inacabadas que a saber si un día se cerrarán, y de otras que ya quedaron terminadas y que jamás traerán la brisa de un aire pasado.

Pero también hoy he comprobado como no soy el único que se ha dedicado a acumular, a conservar en una caja como tú, los instantes de un pasado. Que no soy el único en este mundo que padece un síndrome de Diógenes de los recuerdos. Hoy he visto como cada noche nos reunimos en una extraña congregación, en la que todos abrimos nuestras cajas y observamos nuestros recuerdos acumulados, buscando respuestas a preguntas calladas.

Feliz año

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Llegas cada año para no quedarte,
expectante….
te esperamos mirando las manecillas del reloj
sin percatarnos de un tiempo que transcurre.

Tic, tac, tic, tac,
queda poco,
te vas, nos dejas.
¿Ya te marchas? ¿de esta manera?
Me haces recordar cada momento pasado
y ahora pides paso a otro tiempo.
Ya no quieres que siga recordando,
sólo que piense en ti
entre sueños y deseos.

Tic, tac, tic, tac.
Te has ido,
me dices que ya te fuiste
y quieres hacerme ver que eres pasado lejano,
que eres otro diferente.
Pero te miro y ahí te tengo,
cercano, muy cercano.
Son recuerdos,
lo sé,
pero no es distante en el tiempo.

Tic, tac, tic, tac.
Ya estás aquí,
te has presentado.
Has entrado educado llamando a la puerta.
Mientras nos miramos,
sonreímos.
Dos palabras recorren nuestros labios.
Tic, tac, tic, tac,
Te amo.