EXTRAÑA SEGURIDAD JURÍDICA

Los profesionales del Derecho y de la Economía tenemos que estar enormemente agradecidos a nuestros legisladores y gobernantes por su incesante labor en la aprobación de leyes, decretos, reglamentos,… Este volcán normativo quiere ser generador de confianza y parece estar amparando el principio de seguridad jurídica de la ciudadanía, pero lejos de esta pretensión tan honorable, quizás nos estemos alejando realmente de alcanzar y respetar ese principio de seguridad jurídica que establece el art. 9 de nuestra Constitución.

El Tribunal Constitucional dice que el principio de seguridad jurídica «protege la confianza de los ciudadanos que ajustan su conducta económica a la legislación vigente frente a cambios normativos que no sean razonablemente previsibles…». Esta afirmación exquisita en su redacción, creo que toma un gran valor en estos momentos, porque estamos presenciando unos cambios normativos que no creo que alcancen la calificación de razonablemente previsibles. Nos estamos encontrando en muchas ocasiones que las decisiones que vamos a adoptar, ya sean en el ámbito doméstico como empresarial, que se han adoptado ajustándose al marco normativo vigente y con unas consecuencias económicas y sociales, que se han previsto, pueden ser alteradas de forma repentina por un cambio legislativo no previsible.
Sin duda alguna, el principio de seguridad jurídica parece no ser verdaderamente respetado, y las consecuencias de un escenario de este tipo, es que los agentes económicos deciden no tomar decisiones, y la ciudadanía en general se encuentra inmersa en una situación de confusión, se produce una cierta sensación de miedo.

¿Es casual todo lo que está pasando? ¿Se está vulnerando la Constitución Española? 

     

LEYES SIN ESPÍRITU

En los últimos tiempos, los ciudadanos en general, y los juristas en particular, nos hemos convertido en testigos directos de la aparente actividad de nuestra clase política, en la profusa labor de aprobación de leyes y decretos que se integran en nuestro ordenamiento jurídico, con la intención de introducir medidas y reformas en nuestro sistema social y económico, bajo el digno pretexto de favorecer la «salida de la crisis».
Pero hay una cosa que me viene llamando especialmente la atención, las exposiciones de motivos de todas estas nuevas leyes, son particularmente breves, sin apenas contenido, y todas contienen el mismo argumento, que dice «en este contexto de crisis se hace necesario». Resulta llamativa la poca atención que el legislador le da a las exposiciones de motivos y, sin embargo, éstas son muy importantes, porque nos dicen el porqué, pero especialmente nos dicen el para qué nace esa nueva ley, contiene el ESPÍRITU, es donde se ve la intención, la idea, la reflexión previa que se tiene que hacer antes de entrar en la regulación propiamente dicha. Me preocupa, sinceramente, porque quizás esto demuestre que se está legislando sin llegar a hacer una reflexión previa, sin explicar al ciudadano el porqué y para qué de la ley. Estamos perdiendo el espíritu.
Pero también me preocupa que estas leyes, que se espera que perduren y permanezcan en nuestro ordenamiento jurídico durante un largo tiempo, mantengan un elemento lleno con un matiz tan negativo, como es el concepto de crisis, porque dudo mucho que nuestros legisladores sepan ni conozcan la acepción que el vocablo crisis tiene en el mundo oriental.
Espero la reflexión del político y que sepa desterrar los conceptos negativos en las leyes que aprueban.

QUÉ ES EL AMOR

Del libro «El contenido del silencio» de Lucía Extebarría:

«Porque yo, como la mayoría de las personas de este mundo, no puedo decirte exactamente qué es el amor, pero sí puedo decirte que creo en el amor, que creo en su poder, y que creo que no siempre se manifiesta de la misma manera, que no siempre tiene que ver con las palabras sexo, pareja, exclusividad o compromiso, ni con la fuerza que empareja a las personas y fecunda la materia del mundo, pero sé que, sea cual sea el aspecto en el que se manifieste o la variedad en la que aparezca, es lo único que puede proporcionar sentido a una persona, una sensación de pertenencia, y que, cuando aparece, la simple existencia se transforma radicalmente y empieza a ser, por fin, verdaderamente vida».
SENCILLAMENTE EXTRAORDINARIO. Es un libro que hay que leer.