LAS SIETE PALABRAS CAPITALES

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Este post es un simple juego,sin pretensiones de ningún tipo, que sólo desea que por un momento detengas el tiempo, ese tiempo que nos tiene atrapados, ese que a veces impide, quizás muchas veces, dedicarnos a lo verdaderamente importante de esta vida.

Por ese motivo, sólo te pido una cosa, que puedas mirarte al espejo, en un instante de soledad y silencio, y pienses cuáles son esas siete palabras que caminan junto a ti en tu vida diaria. Esas siete palabras que quizás parezca que has olvidado, pero que siempre resurgen en un momento de tu vida.

2112

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Cádiz estaba inmersa en las celebraciones del tricentenario de la Constitución de 1812, aquella constitución liberal y moderna, precursora de libertades y derechos, que ahora, después de trescientos años, los ciudadanos habíamos decidido recuperar. Durante el último siglo, habíamos estado sometidos a un sistema político impuesto allá en el año 2012, llamado Demodictadura, en el que se decía que se contaba con la voluntad del pueblo, pero en la que los representantes políticos después hacían y deshacían a su antojo. Y en este año 2112, capicúa nada más y nada menos, el año del fin del mundo, como se había vaticinado por ilustres y sabios profetas del pasado, el poder había sido devuelto por fin a los ciudadanos.

Aquella noche de un cielo estrellado sin luna del mes de agosto, el calor se hizo insoportable y los gaditanos y gaditanas habían colonizado una vez más la playa de La Victoria, después de haber vivido la final de otro Carranza, el trofeo veraniego por excelencia, la fiesta del fútbol,…bueno y también de las barbacoas.

Las pequeñas hogueras que comenzaron a encenderse escondían secretos de lujuria y pasión y desde el horizonte marino, la ciudad se dibujaba iluminada, hermosa y más bella que nunca.

Y el rumor que había recorrido la ciudad durante tanto tiempo, aquella noche se hizo realidad.

El ruido, las risas, los gritos y la música que se desprendía de cada hoguera, de repente se hizo silencio. El frío comenzó a recorrer el cuerpo de cada uno de los gaditanos y gaditanas que se encontraban en la playa y, como estatuas de hielo en el calor de la noche, todos comenzaron a ver como desde el horizonte una luz se acercaba a la orilla del mar. Aquel objeto brillante, plateado, con forma de huevo, quedó suspendido en el aire, inmóvil, silencioso.

_ ¿Qué carajo es eso Dios mío de miarma?_ era el murmullo que se escuchaba.

Pasaron los minutos lentamente, cuando poco a poco una luz se abrió desde el interior de aquel objeto y comenzaron a descender dos seres extraños. Sobre una luz dorada, los dos cuerpos elevados en el aire se deslizaron hasta pedestal iluminado que sobresalía de aquel objeto. Uno de ellos parecía una mujer. Vestida con un traje azul eléctrico, tenía el cabello blanco, completamente cano. Y a su lado, y de la mano, aquel otro ser destacaba por el gran tamaño y volumen de su cabeza.

Aquellos dos extraterrestres tenían un enorme parecido con dos estatuas que habían derribado los gaditanos días atrás y que habían permanecido durante más de cien años en la Plaza de España. Los alienígenas eran dos figuras semejantes a aquellos dos políticos del siglo pasado que habían dirigido los designios de esta tierra, de la que fuera una vez la alcaldesa de la ciudad, una tal Teófila Martínez, y la de un antiguo presidente de algo que llamaron Andalucía, un tal Manolo Chaves.

A la mañana siguiente, la Tacita de Plata despertó callada, silenciosa y serena…. Al final, el rumor no fue tal rumor y la profecía se hizo realidad ante el asombro y la estupefacción de los gaditanos y gaditanas. Por fin, en el año del fin del mundo y de la celebración del tricentenario de la Constitución de 1812, el Puente de la Pepa lo habían terminado de construir.

¿CRECEMOS CON MENTIRAS QUE LLAMAMOS SUEÑOS?

Para algunos quizás sea desconocido este juego, pero otros saben perfectamente que durante unos días es mi sombra la que se expresa, la que me pidió que le concediera su derecho a hablar y escribir lo que pensaba sobre este mundo. Y como comprenderán no puedo negarme a ello, no puedo quitarle la palabra y su libertad de expresión, porque en definitiva ella es la única que me acompaña a diario, tanto de día, y como me dijo una buena amiga, hasta de noche.

A mi sombra y a mí lo único que nos une son los pies, pero… ¿para qué más? lo suficiente para decirme que ambos caminamos juntos.

Hoy les presento a mi sombra, a esa desconocida que por un instante quiere ser protagonista de esta reflexión.

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Soy la sombra de mi personaje y sólo quiero deciros una cosa, ¿Crecemos con mentiras que llamamos sueños? No se asusten, no quiero que se alarmen por estas palabras. Pero les digo la verdad, es una pregunta que me hago en multitud de ocasiones. Siempre he oído decir que por la vida hay que ir con la verdad por delante, pero sin embargo he comprobado que desde pequeño, crecemos con algunas mentiras.

Nos dicen que los niños los traen cigüeñas y que vienen de París y cuando pasan los años descubrimos que las cigüeñas sólo se encuentran en el refugio de los pequeños pueblos, protegidos de la mano de aquellos hombres que desprecian la naturaleza.

Se nos cae nuestro primer diente, y los mayores celebran ese acontecimiento llamando a Ratoncito Pérez, y al cabo de los años descubrimos que ese roedor es detestado por la inmensa mayoría del mundo.

Y en nuestra infancia, los Reyes Magos y Papá Noel o Santa Claus son los personajes que esperamos en aquellas noches mágicas, de ilusiones y sueños, que con el paso de los años se transforman en padres que por unos días regresaron a su infancia.

¿Saben de todas forma que pienso? Que no pierdo la ilusión y quiero convertir esas mentiras en sueños que se hacen realidad.