AUTOPSIA A UN CORAZÓN

 

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En la mesa fría
reposan los bisturíes,
afilados por el músico,
un callejero que adivina el levante.
Un loco, dicen,
que recorre las calles
sin camino ni destino.
Un solitario que sabe de vidas,
y desamores.

Sobre el plateado mar de acero,
reposa,
un corazón de sangre
que espera
a ser abierto al mundo,
porque en su día
estuvo oculto detrás
de una armadura
que olvidó quitarse.

Un corazón,
dos partes,
dos mundos,
dos seres.
Es la hoja de un puñal,
la que recorre en milímetros
las dos mitades en la que se abre.
Diseccionado los ventrículos,
se desnudan
en recuerdos y olvidos,
en un desamor eterno
que se disfrazó
de un amor de anhelos.

La cordura de ese loco
es su propia locura.
Su mano tiembla,
el sudor cae por su frente.
El bisturí se detiene
al ver que en ese corazón,
su propio rostro aparece,
entre las grietas
de un pasado,
que no vivió futuro
y nunca conoció presente.

SUMERGIRME 

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Quiero sumergirme,
nadar en tu líquido amniótico, nacer en tu mundo,
estar un minuto dentro de ti.
Quiero sumergirme,
contener la respiración, sólo para vivir.
Sentir lentamente como la frontera de tu cuerpo me inunda los sentidos,
acallando el ruido de ahí afuera por el sonido tu voz.
Descender a tus profundidades aunque nada nos separe,
ocultarme de todos y mostrarme sólo a tu piel.

Quiero sumergirme, traspasar la línea,
cerrar los ojos
y por una vez, saber lo que es mirar sin ver.
Quiero sumergirme,
aunque mi rostro se corte en el filo de la navaja de tu frialdad
y la sal de tu vida quede en mis labios,
sabes que deseo regresar al lugar donde un día te encontré.

Y por fin, estoy dentro de ti,
me sumerjo en tu sangre, esmeralda alguna vez,
difuminado cielo azul que bajó a la tierra para convertirse en mar.
El tiempo se detiene, los segundos corren sin saber su destino,
respiro sin respirar,
sólo escucho tus latidos, en tu silencio intuyo las voces del exterior.
Siento miedo ahí afuera, tú transformas la angustia en calma.
Siempre supiste que la debilidad esconde su mayor valor,
ser fuerte cuando nadie quiso quedarse a tu lado
en el frío invierno que está por llegar.
Emerge mi cuerpo de tu interior.

CARRETERA DE DOBLE SENTIDO

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¿Quién sabe?
Si todo es un ir y venir, un destino sin fin,
un cruce de direcciones que se encuentra en algún lugar.
¿Quién sabe que?
Si a veces caminamos sobre pasos que nunca fueron dados,
en el asfalto gris.

¿Quién sabe lo que habla el silencio?
Si las palabras huérfanas quisieron volar, entre el viento de levante,
azotando sábanas que cuelgan de los tendederos,
como metáfora de recuerdos que penden sobre el tiempo.
¿Quién sabe donde va?
si los caminos no lo hicieron los pasos de otros,
sino nuestros pies descalzos que aprendieron a caminar.

¿Quién sabe como mirar?
Si ninguno de nosotros aprendimos a observar una fotografía en blanco y negro,
de carboncillo sobre papel couché.
¿Quién sabe que?
Si las noches engañaron a los días
con un llanto sin lágrimas que descendieron en el atardecer.

¿Qué sabe quien?
Si fuiste tú, el único que al oído me dijo,
cuando tú has ido, yo he vuelto de aquello que ya un día viví.