Enséñame a aprender

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Hoy hace quince años.

Como un extraño en una gran ciudad y sentado en aquel pequeño sillón de color verde, permanecí en silencio durante varios minutos. Las ventanas del balcón estaban abiertas de par en par y el frescor de la tarde había entrado en el salón de aquella enorme casa en la que vivíamos, junto a la Santa Iglesia Catedral de la Asuncion de la Virgen de Jaén. Todas las tardes me asomaba por la ventana de mi habitación para ver aquella joya del renacimiento. Ese día se respiraba un aire diferente entre aquellas paredes, el televisor no estaba encendido como era de costumbre y Cati, nuestra pequeña perra yorkshire, estaba tumbada junto a la puerta de entrada de la casa, donde nunca se iba, con sus ojos entreabiertos y muy relajada, cosa poco habitual en ella.

Mis padres se sentaron frente a mí en aquel enorme sofá situado en el centro del salón y que cada noche convertían en una cama, en la que se turnaban en una especie de guardia militar nocturna. Ellos jamás se percataron, pero descubrí que dormían separados desde hacía unos meses, en uno de mis tantos paseos insomnes por la casa en el silencio de la oscuridad. Allí estaban, juntos,…sus piernas se habían rozado apenas levemente, pero sus manos estaban distanciadas, evitaban cualquier caricia que recordara antiguos encuentros de pasión y de deseo. En aquel instante, las miradas de mis padres se perdieron en los cuadros, en los muebles, en los recuerdos de aquellos objetos que por momentos volvían a la memoria, pero que ya habían caído en el olvido de sus corazones.

Aún recuerdo aquel silencio, fueron segundos convertidos en horas, que quedó roto con el abrazo que nos dimos los tres. No hubo lágrimas, sólo caricias, nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, no recordaba realmente aquella sensación desde hacía tanto tiempo. En ese momento,… mis padres se volvieron a mirar, sus labios permanecieron cerrados, cautivos del miedo y les cogí de sus manos en búsqueda de una caricia. En ese instante les dije:

_ Siempre os estaré agradecido por lo que me habéis entregado, lo que me habéis enseñado en esta vida, por lo que he aprendido de vosotros.

_ Me habéis enseñado a caminar, a dar mis primeros pasos. Cada vez que me caía, llegaban vuestras manos llenas de firmeza y seguridad para levantarme y decirme que había que seguir adelante.

_ Me habéis enseñado a leer las palabras escritas en aquellas cartas de amor de vuestra adolescencia.

_ Me habéis enseñado a escribir las primeras palabras que salieron de mi boca, de las dos personas a las que más quiero.

_ Me habéis enseñado a escuchar, a saber que si tenemos dos oídos es porque siempre es más importante escuchar que hablar.

_ Me habéis enseñado la importancia de la educación, de tener valores en la vida, de respetar y aceptar todo lo que nos rodea.

_ Me habéis enseñado que el esfuerzo y el sacrificio siempre tiene su recompensa en esta vida.

_ Estoy feliz por vosotros,…Papá… Mamá, porque sé que ahora se inicia el camino de la felicidad en vuestras vidas, porque sé que habéis encontrado el motivo para sonreir, porque he visto en vuestras miradas el brillo de una nueva ilusión,… porque ahora sé que vosotros tenéis vuestros propios caminos. El dolor que ahora sentís no debe ser por mí, yo,… yo ahora soy feliz.

Han transcurrido ya quince años desde aquel día y ahora ha llegado este recuerdo a mi memoria, de ese día nublado en el que salió el sol, en el que mis padres me dijeron que se iban a separar, que había terminado su amor, pero que había nacido una nueva esperanza para ellos, que se habían descubierto ellos mismos. Ese día llegó,… y hoy agradezco que sucediera, porque me permitió agradecerles cuanto me han enseñado a aprender, cuanto me han enseñado a vivir. Hoy compruebo que soy fruto de sus enseñanzas, de sus palabras, de sus gestos,…

Pero ese día,…ese día callé lo que jamás mis padres pudieron enseñarme, de decirme cómo tengo que hacerlo, que cuándo toca vivirlo, ellos jamás me enseñaron a llorar, ellos jamás me enseñaron a reír.

Hoy me encuentro con mi hijo en los brazos y hoy he descubierto porqué mis padres jamás me enseñaron a llorar, porqué nunca me enseñaron a reir. Hoy descubro que son dos experiencias que no se enseñan, que tenemos la obligación de aprender por nosotros mismos, que nadie nos enseña a llorar, que nadie nos enseña a reir.

¿Se descubrirá alguna vez si es posible enseñar ambas experiencias?

Tu cuerpo abandonado

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Tanto deseé tenerte, tantos fueron mis sueños de estar a tu lado, que llegaste a mi vida cuando despuntaban los primeros rayos de sol en una fría mañana del Día de Reyes. Las lágrimas reposaron sobre mis mejillas cuando bajaste del cielo para llegar a mis brazos, para estar entre mis manos, para encontrar una caricia entre mis dedos.

No supe entregarte el calor, el cariño y el amor que buscabas en aquel momento y vivo ese instante del pasado con la amargura de conocer el dolor provocado, pero con la dulzura de saber que aquel era un encuentro deseado. Mis manos temblaron cuando acaricié por primera vez tu cuerpo, suavemente se deslizaron por tu cuello buscando la sensualidad de tu piel y las yemas de mis dedos descendieron con lentitud por el contorno de tu cadera.

¡Me sonrojé!,…en nuestra intimidad supiste que fue mi primera vez. ¡No quise hacerte daño!, te tuve entre mis brazos,…te abracé con amor, con un amor inocente, te susurré mis sueños, te entregué mis confidencias. Pero sé que te hice daño, un silencio doloroso salió de tus labios.

Me miraste con perdón, pero nunca supe estar a tu lado. Los días pasaron con nuestros cuerpos unidos por la compañía de nuestras soledades, pero tu voz se quebraba cada vez que intentaba acariciarte,… y nos alejamos, nos distanciamos, nos fuimos separando poco a poco. Tu silencio me duele, tu voz callada me mata. Vivimos juntos, tú en tu rincón y yo…, yo deambulo por la casa en búsqueda de la sabiduría que me enseñe un día como acariciar a lo que más amo.

Sueño,…sueño contigo a diario, a volvernos a encontrar, a cruzar nuestros secretos. Te busco y te observo, me miras con desconsuelo, sin saber si algún día nos volveremos a entregar. Sueño con la dulce ternura de tu piel, la calidez de tu cuerpo, con tu voz, con tus palabras. Sueño con volverte abrazar, protegerte con mi pecho, con que mi corazón se funda con tu alma.

Eres la confidente de mis secretos, eres mi guitarra.

¿Era el momento?

En el mes de octubre de 1982 el PSOE ganó las elecciones generales con el lema «Por el cambio», y treinta años después el PP andaluz resultó la formación política más votada en las elecciones autonómicas llevando como lema en su campaña «El cambio andaluz». Sin duda alguna, treinta años no es nada, o es mucho según se mire, pero parece evidente que entre ambas formaciones políticas parece existir alguna que otra coincidencia.

El 25 de marzo de 2012 quedó atrás, ¿parece lejano verdad? Algunos dicen que los andaluces hablamos en las urnas y que los resultados dejaron un mensaje claro. ¿Los andaluces hablamos sólo en las urnas?,…será así, no lo niego, existen doctores de esta iglesia política que nos dirige y que nos representa, tanto a los que nos gobiernan como a los que se encuentran en la oposición, cuya sapiencia es indiscutible y que conocen mejor que nadie, según dicen ellos, el funcionamiento de esta democracia que nos hemos dado, pero que parece por momentos ser olvidada.

El 25 de marzo de 2012 quedó atrás, y atrás quedó también una oportunidad de ver como en Andalucía nuestra clase política, ¿por qué es nuestra, no? hubiera demostrado que todavía es posible creer en ellos, que están ahí como buenos y verdaderos directores de orquesta, como padres encargados de trabajar por el interés general y común, como nobles responsables de la cosa pública.

Pero ahora mi recuerdo se centra en los días posteriores, en los que nuestra clase política, la andaluza, podría haber demostrado y dado ejemplo de que en esta tierra somos capaces de hacer otra política, que somos capaces de ir más lejos que nadie, que tenemos una gran capacidad comunicación y entendimiento. Los días siguientes a las elecciones andaluzas hubieran sido claves para dar un verdadero golpe de efecto, tanto a nivel político, social y por supuesto, económico.

Entiendo que se ha perdido la oportunidad de ver como nuestros responsables políticos pueden hablar y llegar a acuerdos, de pensar verdaderamente, de forma leal y honesta, en los intereses generales, en los comunes a la sociedad, y no de haberse limitado a pensar en sus propios intereses como grupos políticos. Y es que lamentablemente siempre piensan como grupos, con lo que ello supone de exclusión.

A la vista de los resultados de aquellas elecciones, nuestros representantes políticos podrían haber tomado una decisión, no plausible por sus formaciones, pero sí quizás por y para la sociedad. La fuerza más votada, PP, y las otras «mayoritarias», PSOE e IU, tenían quizás la oportunidad de haber mirado a los intereses generales de esta comunidad, conformando una coalición unitaria, para hacer frente común a una situación tan excepcional como la que vivimos. Entiendo que los elementos para la formación de un gobierno que aglutinara a las tres fuerzas políticas que obtuvieron representación parlamentaria se habían producido en ese momento. El equilibrio de fuerzas y esta situación social y económica por la que atravesamos, hubiese sido argumento, justificación y base para haber tomado esta decisión, no común, pero sí quizás adecuada para hacer frente a un momento diferente como en el que nos encontramos.

Ante situaciones no comunes como las que vivimos hay que tomar caminos no habituales (al menos esto se nos repite una y otra vez también por la clase política, y sin embargo, comprobamos que no actúan según predican). ¿Qué miedo existe para hacer otro tipo de política?, ¿Por qué no nos arriesgamos? Creo sinceramente que no hubiésemos perdido nada por haber apostado por una forma de actuar diferente.

Sin duda alguna esta reflexión resulta utópica en su planteamiento, y lo es porque choca frontalmente con las actuales estructuras y formas de ver el funcionamiento de la política por los partidos políticos, que son esclavos de sus intereses particulares, partidarios, internos, que están alejados desafortunadamente de los intereses generales. Y sí, afirmo que están alejados de los intereses generales porque está demostrándose que los responsables políticos se encuentran distanciados de los ciudadanos, de sus inquietudes, de sus necesidades, del día a día. Hay que hacer «macropolítica», esa que habla de grandes números, de grandes intereses, pero no podemos olvidar la «micropolítica», la que está cercana al ciudadano de a pie.