Tu cuerpo abandonado

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Tanto deseé tenerte, tantos fueron mis sueños de estar a tu lado, que llegaste a mi vida cuando despuntaban los primeros rayos de sol en una fría mañana del Día de Reyes. Las lágrimas reposaron sobre mis mejillas cuando bajaste del cielo para llegar a mis brazos, para estar entre mis manos, para encontrar una caricia entre mis dedos.

No supe entregarte el calor, el cariño y el amor que buscabas en aquel momento y vivo ese instante del pasado con la amargura de conocer el dolor provocado, pero con la dulzura de saber que aquel era un encuentro deseado. Mis manos temblaron cuando acaricié por primera vez tu cuerpo, suavemente se deslizaron por tu cuello buscando la sensualidad de tu piel y las yemas de mis dedos descendieron con lentitud por el contorno de tu cadera.

¡Me sonrojé!,…en nuestra intimidad supiste que fue mi primera vez. ¡No quise hacerte daño!, te tuve entre mis brazos,…te abracé con amor, con un amor inocente, te susurré mis sueños, te entregué mis confidencias. Pero sé que te hice daño, un silencio doloroso salió de tus labios.

Me miraste con perdón, pero nunca supe estar a tu lado. Los días pasaron con nuestros cuerpos unidos por la compañía de nuestras soledades, pero tu voz se quebraba cada vez que intentaba acariciarte,… y nos alejamos, nos distanciamos, nos fuimos separando poco a poco. Tu silencio me duele, tu voz callada me mata. Vivimos juntos, tú en tu rincón y yo…, yo deambulo por la casa en búsqueda de la sabiduría que me enseñe un día como acariciar a lo que más amo.

Sueño,…sueño contigo a diario, a volvernos a encontrar, a cruzar nuestros secretos. Te busco y te observo, me miras con desconsuelo, sin saber si algún día nos volveremos a entregar. Sueño con la dulce ternura de tu piel, la calidez de tu cuerpo, con tu voz, con tus palabras. Sueño con volverte abrazar, protegerte con mi pecho, con que mi corazón se funda con tu alma.

Eres la confidente de mis secretos, eres mi guitarra.

¿Era el momento?

En el mes de octubre de 1982 el PSOE ganó las elecciones generales con el lema «Por el cambio», y treinta años después el PP andaluz resultó la formación política más votada en las elecciones autonómicas llevando como lema en su campaña «El cambio andaluz». Sin duda alguna, treinta años no es nada, o es mucho según se mire, pero parece evidente que entre ambas formaciones políticas parece existir alguna que otra coincidencia.

El 25 de marzo de 2012 quedó atrás, ¿parece lejano verdad? Algunos dicen que los andaluces hablamos en las urnas y que los resultados dejaron un mensaje claro. ¿Los andaluces hablamos sólo en las urnas?,…será así, no lo niego, existen doctores de esta iglesia política que nos dirige y que nos representa, tanto a los que nos gobiernan como a los que se encuentran en la oposición, cuya sapiencia es indiscutible y que conocen mejor que nadie, según dicen ellos, el funcionamiento de esta democracia que nos hemos dado, pero que parece por momentos ser olvidada.

El 25 de marzo de 2012 quedó atrás, y atrás quedó también una oportunidad de ver como en Andalucía nuestra clase política, ¿por qué es nuestra, no? hubiera demostrado que todavía es posible creer en ellos, que están ahí como buenos y verdaderos directores de orquesta, como padres encargados de trabajar por el interés general y común, como nobles responsables de la cosa pública.

Pero ahora mi recuerdo se centra en los días posteriores, en los que nuestra clase política, la andaluza, podría haber demostrado y dado ejemplo de que en esta tierra somos capaces de hacer otra política, que somos capaces de ir más lejos que nadie, que tenemos una gran capacidad comunicación y entendimiento. Los días siguientes a las elecciones andaluzas hubieran sido claves para dar un verdadero golpe de efecto, tanto a nivel político, social y por supuesto, económico.

Entiendo que se ha perdido la oportunidad de ver como nuestros responsables políticos pueden hablar y llegar a acuerdos, de pensar verdaderamente, de forma leal y honesta, en los intereses generales, en los comunes a la sociedad, y no de haberse limitado a pensar en sus propios intereses como grupos políticos. Y es que lamentablemente siempre piensan como grupos, con lo que ello supone de exclusión.

A la vista de los resultados de aquellas elecciones, nuestros representantes políticos podrían haber tomado una decisión, no plausible por sus formaciones, pero sí quizás por y para la sociedad. La fuerza más votada, PP, y las otras «mayoritarias», PSOE e IU, tenían quizás la oportunidad de haber mirado a los intereses generales de esta comunidad, conformando una coalición unitaria, para hacer frente común a una situación tan excepcional como la que vivimos. Entiendo que los elementos para la formación de un gobierno que aglutinara a las tres fuerzas políticas que obtuvieron representación parlamentaria se habían producido en ese momento. El equilibrio de fuerzas y esta situación social y económica por la que atravesamos, hubiese sido argumento, justificación y base para haber tomado esta decisión, no común, pero sí quizás adecuada para hacer frente a un momento diferente como en el que nos encontramos.

Ante situaciones no comunes como las que vivimos hay que tomar caminos no habituales (al menos esto se nos repite una y otra vez también por la clase política, y sin embargo, comprobamos que no actúan según predican). ¿Qué miedo existe para hacer otro tipo de política?, ¿Por qué no nos arriesgamos? Creo sinceramente que no hubiésemos perdido nada por haber apostado por una forma de actuar diferente.

Sin duda alguna esta reflexión resulta utópica en su planteamiento, y lo es porque choca frontalmente con las actuales estructuras y formas de ver el funcionamiento de la política por los partidos políticos, que son esclavos de sus intereses particulares, partidarios, internos, que están alejados desafortunadamente de los intereses generales. Y sí, afirmo que están alejados de los intereses generales porque está demostrándose que los responsables políticos se encuentran distanciados de los ciudadanos, de sus inquietudes, de sus necesidades, del día a día. Hay que hacer «macropolítica», esa que habla de grandes números, de grandes intereses, pero no podemos olvidar la «micropolítica», la que está cercana al ciudadano de a pie.

La palabra

¡Palabras escritas!

Atadas a una línea,
presas de un camino
sobre sangre tintada.
Palabras escritas encadenadas a sus recuerdos,
desesperan encontrar unos labios
que muestren su libertad.

¡Palabras habladas!

En sus letras hilvanadas
desespero en silencio escuchar su voz,
la que calma mi mirada ausente.
Palabras habladas que encuentran en sus sonidos
aires de libertad.

¡Palabras escuchadas!

En sus oídos encuentran el cobijo
de un palacio que lo convierte en su hogar.
Que atemperan el dolor de la soledad
en la alegría de un encuentro
del silencio con la voz.

¡Palabras sentidas!

El silencio es el respeto a la palabra,
la que envuelve los sentidos y revela los sentimientos.
La palabra es el sueño caminante de esta realidad,
fidelidad de un presente,
esperanza de un futuro.

Sobre mi piel escribí aquella palabra, aquel recuerdo esclavo de un pasado, que un día encontró la libertad en tu voz, que halló el descanso en tu virtud de saber escuchar, y en el que el silencio se hizo cómplice y susurro de una palabra sentida,…llena de pasión.

Me siento un apasionado del silencio, de sus formas, de su contenido, de sus momentos, pero no puedo sino caer rendido a los pies de la palabra, de las muchas veces olvidada y menospreciada palabra. Tenemos el don de poder utilizarla, como herramienta de esperanza y bondad, pero desgraciadamente maltratamos e incluso olvidamos su uso en los conflictos y en las discusiones, para llegar a despreciarla y lamentablemente alcanzar la violencia, en cualquiera de sus ámbitos, con lo que ello se convierte en el mayor ultraje a la palabra.

Desde aquí quiero entregarte mi admiración, mi reverencia, a las diferentes formas de expresar la palabra, a la escrita, a la hablada, a la escuchada,….a la sentida…..

A ti, querida PALABRA.