SUMERGIRME 

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Quiero sumergirme,
nadar en tu líquido amniótico, nacer en tu mundo,
estar un minuto dentro de ti.
Quiero sumergirme,
contener la respiración, sólo para vivir.
Sentir lentamente como la frontera de tu cuerpo me inunda los sentidos,
acallando el ruido de ahí afuera por el sonido tu voz.
Descender a tus profundidades aunque nada nos separe,
ocultarme de todos y mostrarme sólo a tu piel.

Quiero sumergirme, traspasar la línea,
cerrar los ojos
y por una vez, saber lo que es mirar sin ver.
Quiero sumergirme,
aunque mi rostro se corte en el filo de la navaja de tu frialdad
y la sal de tu vida quede en mis labios,
sabes que deseo regresar al lugar donde un día te encontré.

Y por fin, estoy dentro de ti,
me sumerjo en tu sangre, esmeralda alguna vez,
difuminado cielo azul que bajó a la tierra para convertirse en mar.
El tiempo se detiene, los segundos corren sin saber su destino,
respiro sin respirar,
sólo escucho tus latidos, en tu silencio intuyo las voces del exterior.
Siento miedo ahí afuera, tú transformas la angustia en calma.
Siempre supiste que la debilidad esconde su mayor valor,
ser fuerte cuando nadie quiso quedarse a tu lado
en el frío invierno que está por llegar.
Emerge mi cuerpo de tu interior.

LOS REMIENDOS DEL OLVIDO

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Dicen que los olvidos no tienen puertas de regreso,
eso dicen los cerrojos oxidados
y las llaves que fueron lanzadas al mar.
Dicen que en la primavera florece el aroma y el color,
eso dicen las flores secas de invierno
cuando el frío, un día llegó.
Dicen que un día sonó el acorde de una guitarra,
eso dicen las cuerdas que un día la abandonó
y el traste que no soportó el dolor.
Dicen que existen pintores que tienen paletas con acuarelas,
eso dice el carboncillo
que un día dibujó el contorno de un recuerdo.
Dicen que la memoria guarda en algún lugar los olvidos,
eso dicen los recuerdos que aparecen como remiendos,
como remiendos de los olvidos que fueron descosidos por un momento.