II SEMANA CULTURAL CEIP AZORÍN

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Fin de año. No hay uvas para celebrarlo, pero sí un calor sofocante en las calles, que apenas deja respirar. Una ola de calor dicen los expertos. Los que no sabemos del tiempo meteorológico, pero sí de ese otro tiempo que habla del paso de los días, de los meses y de los años, ya sólo nos queda por contar, no ya primaveras, (que también por aquello de lo romántico de la expresión), sino batallitas del pasado que comenzamos a acumular. Hablo del pasado cuando es todavía presente, pero  hoy os escribo de algo que me he llevado a mi mochila de historias: la del encuentro con un grupo de alumnos, que sin saberlo ellos, me han hecho vivir, respirar, sentir y hasta emocionarme con algo a lo que tengo una gran pasión, la poesía.

Fin de año, sí. Fin de año porque en estos días se cierra otra etapa, otro curso, otro año escolar. Habrá despedidas sin un adiós. Habrá adioses, pero sin despedida. Hoy coincidiendo con el comienzo del verano, me ha tocado vivir esa experiencia de encontrarme con pequeños adultos que a poco que te despistes te sorprenden, y una vez repuesto del despiste, te vuelven a sorprender.

La II Semana cultural del CEIP Azorín de Rota está echando el cierre, y de nuevo he tenido la fortuna de formar parte de ella. Cuando me invitaron a participar, no dude en decir que sí. Aunque a decir verdad, al minuto siguiente pensé que me había metido en un lío, pero bendito lío. Un taller de poesía me dijeron para alumnos de 5º y 6º. A los dos minutos, cuando ya el teléfono estaba colgado, reaccioné,  pensé que más que un lío, era una aventura temeraria, pero como no, esa aventura había que vivirla.

No quiero extenderme más, sólo quiero compartir con todos en este blog esa aventura de la poesía de los alumnos del CEIP Azorín. Poesía para niños dicen algunos, poesía para la vida prefiero pensar mejor.

Aquí os dejo los videos que han visionado, así como los textos que ellos han creado a través de los juegos de palabras que sabido perfectamente utilizar. Los que tenemos otra edad, a veces olvidamos el verdadero sentido de los juegos de palabras, y convertimos las palabras en un juego. Así nos va.

Termino y lo hago agradeciendo a todo el personal y equipo del CEIP Azorín que hayan contado conmigo para desarrollar esta actividad. Agradecer a Verónica y a José Antonio la ayuda y la colaboración que me han prestado. Agradecer a Charo que me acompañara de nuevo y ver en sus ojos, lo que a veces los que estamos a su alrededor, no sabemos mirar. Y agradecer a todos los alumnos su activa participación, sus risas, alguna que otra lágrima por aquello de la responsabilidad y la mirada de todos a este mundo de la poesía.

Gracias de todo corazón. 

 

EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS

¨CUÁL ES TU VERSO¨

 

GLORIA FUERTES

¨CUANDO TE NOMBRAN¨ 

 

¨POEMA DEL NO¨

 

EN MODO BORRADOR


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Hoy ha comenzado a agotarse la tinta de aquel bolígrafo que hace casi dos años sirvió para escribir en un cuaderno siete palabras. Mientras el azul se diluye en esa agonía de sus últimos trazos, recuerdo que aquellas primeras palabras se quedaron dormidas durante algunas semanas, quizás meses, por aquello de que el tiempo se va de las manos. Unos garabatos ilegibles y desordenados se convirtieron en compañeros inseparables, mientras emprendía aquel otro viaje al que me llevó Historias de una casapuerta (Editorial Libros.com), con sus presentaciones y su contacto con los lectores (si es que alguno ha tenido la valentía, y sobre todo la paciencia, de llegar a su última página).

Aquel boceto de ideas permaneció impasible como un mero observador (eso pensé y me he equivocado), ante lo que fue mi primer libro. Mientras escuchaba voces que provocaban el desánimo (por no decir que lo buscaban); que se burlaban  de las horas frente una hoja en blanco que comenzaban a llenarse de tachaduras; que colocaban la etiqueta de aficionado, con el aire del menosprecio que esa palabra nunca debe guardar; aquellas siete palabras fueron tomando la forma de lo que había rondado en mi cabeza desde hacía muchos meses atrás. Aquellas siete palabras se fueron transformando poco a poco en algo que hoy comienza a sentir los latidos de su corazón, que con sus manos frota unos ojos que aún no pueden ver, pero que buscan encontrar su propia mirada.

Como bien sabéis lo que tenéis el infortunio de conocerme, para nada soy prolífico en la creatividad literaria, ni he llenado estanterías de libros con mi nombre, ni con seudónimos a los que pensé alguna vez recurrir; para nada tengo un currículum de premios y reconocimientos, pero como a veces es necesario dar un golpe en la mesa, para hacer sentir la vanidad del derrotado, cuando de nuevo llega otra celebración del Día del Libro, os quiero mostrar lo que tengo en mis manos: el  borrador de otro proyecto.

Hoy por hoy soy consciente que este simple borrador es todo y es nada, que puede quedarse en ese estado el resto de sus días, y que tal vez, se quede olvidado en un cajón. Pero como siempre me ha gustado burlarme de mí mismo, y cuando el viento de levante sopla enloquecido agitando el flequillo que cae sobre mi frente, me vais a permitir que os muestre la ecografía de lo que viene en camino, y que si alguna vez es capaz de ver la luz, pues tendremos que ponerle un nombre.