COLOR

De mí, lo único que puedo decir, es que me puedes encontrar entre las palabras que dejo escritas en cada línea y en cada párrafo de mis textos. No existe ninguna pretensión, más allá de provocar una emoción y una reflexión. Y etiquetarme a estas alturas es poco más que un peligro, así que con vuestro permiso, prefiero hacerlo cuando mis cenizas terminen de arder.


Despierta la playa cada mañana
con ese ejército de invasores,
de falsos buscadores de tesoros
convertidos en Indiana Jones
con camiseta y bañador.
Exploradores de dos monedas de veinte céntimos
de la anilla de una lata de cerveza
de la puntilla oxidada que sigue clavada
sobre un trozo de madera que la mar arrojó
hace cinco meses a la orilla.
Despierta la playa cada mañana
y vuelve el tractor a alisar la arena
de ese desierto bañado por la mar,
mientras las gaviotas devoran las bolsas de basura,
carroñeras de los restos de una comida
que han abandonado,
esos que clavan sus sombrillas
como conquistadores de una nueva tierra.
